Sandra Monterroso nos explica su obra presentada en la XVII Bienal de Arte Paiz y que nos presenta el problema que representa para la mujer su actuar cotidiano.
“En la cosmovisión maya el bien y el mal se aprenden juntos. Las siete vergüenzas o Wuqu’ Qak’ix son envidia, ingratitud, ignorancia, ambición, orgullo, variedad y crimen. Significa que todos dependemos de ese equilibrio o desequilibrio de estar bien o mal en nuestras vidas. Dicho equilibrio depende de nosotros, pero también está ligado a la herencia que se vive por imposiciones de dominación culturales. Esa obra es una analogía que denuncia el desequilibrio en que se encuentra la cultura en la actualidad. Hemos heredado una mala expectación patriarcal y son las mujeres indígenas quienes más las sufren. Todas las mujeres lo sufren porque la mujer es quien ha tenido la carga de trasladar generación a generación lo bueno y lo malo, las formas de vida. En las comunidades, la mujer enseña los roles sociales y las identidades sociales, internalizando el orden de la vida familiar y la comunitaria. Los roles de género están rígidamente establecidos por la comunidad. Hay una nula participación política de la mujer, que se representa en que la mujer no es digna de ocupar un puesto político, ya que para la población en general es vergonzoso. Como consecuencia de todos estos prejuicios sociales las mismas mujeres nos negamos a aceptar un lugar político dentro de la sociedad”.
Los siete retratos de mujeres que tienen cierto lazo familiar con mi abuela materna representan todas las mujeres que hemos sido golpeadas, agredidas y discriminadas física o psicológicamente. La mujer no puede mandar en una comunidad porque es una ofensa para los hombres. El Wuqu’ Qak’ix no es un destino, es un resultado, una consecuencia de la Guatemala profunda que muchas veces pasa inadvertida”.
“Con el debido respeto he realizado estos retratos, pero con mucha fortaleza porque debemos reconocer que hay siete formas de dañar y dañarse comunitaria e individualmente y dignificar a la comunidad en que se vive. Es una advertencia porque no podemos seguir mal aspectados. Debemos encontrar el equilibrio justo. Esta obra de arte en fotografía es una manera de identificarme y ponerme en lugar de todas las mujeres para seguir aprendiendo y sensibilizando ante tanta situación difícil que se vive, a no quedarse en el silencio y actuar”.
SOBRE EL PROCESO
Fue un mes de viaje. Todo comenzó con el deceso de su abuela en 1998, aunque dos años antes ya había ido con ella por primera vez a San Juan Chamelco a sacarle su cédula. El documento no se encontraba porque lo buscábamos con su nombre usual, María Juárez, pero ella estaba inscrita como María Maas. Ella se lo cambio al venir a la ciudad. Cuando estaba muriendo, en su agonía su abuela le habló en q’eqchi’ y Sandra lo tomó como un mensaje claro de que debería sumergirse en la historia de sus antepasadas. Tenía que comprender el porqué de los comportamientos. El resultado de ese viaje hacia los orígenes es la obra que se presentó en la XVII Bienal de Arte Paiz.
La obra habla sobre el sufrimiento de la mujer en San Juan Chamelco, y por supuesto en cada rincón de Guatemala, pero sutilmente por eso es una denuncia social.
DESDE LA CURADORA MARIVI VÉLIZ
SANDRA MONTERROSO
(CIUDAD DE GUATEMALA, 1974)
Ha hecho de su condición femenina el tema que hila toda su trayectoria. Unido a este ha abordado la complejidad de las relaciones de pareja y las de diferentes culturas. En particular, las de la cultura q’eqchi’, de donde proviene su abuela materna, y Occidente. Explora continuamente, hurgando en su propia experiencia familiar y de vida, las implicaciones políticas y culturales que tiene la construcción de su género. Esto le ha permitido tocar otros temas afines, como es el caso de la memoria histórica o, más recientemente, los procesos de transformación comunitarios. Su obra se basa en la performance. Es ahí donde toman cuerpo sus ideas para luego instalarse, o manipularse, mediante la edición del documento, que se convierte en videoarte. También se ha destacado como grabadora.
LAS SIETE VERGÜENZAS, 2010
FOTOGRAFÍA, IMPRESIÓN DIGITAL
Consiste en una serie de retratos de siete mujeres de su familia materna. Vestidas de negro, hablan sobre las siete vergüenzas que han dejado el colonialismo y el neocolonialismo en la cultura. Desde la cosmovisión maya son: envidia, ambición, orgullo, vanidad, ingratitud, ignorancia y crimen.
Fuente: Diario de Centro América
Sección: Arte y Cultura
Fecha: 20 de Mayo 2010









